Detrás de cada gran campeón hay una historia de esfuerzo invisible que agiganta la gloria. El seleccionado tucumano femenino mayor de softbol se consagró campeón del Torneo Nacional de selecciones en Ezeiza —un certamen histórico que volvió a disputarse tras 17 años— de una manera cinematográfica. No solo terminaron el torneo invictas con un récord impecable de 7 partidos jugados y 7 ganados, sino que lo hicieron venciendo en la final a La Pampa por 3 a 2 en un extra inning que quedará en el recuerdo.
Un guion de película: drama, templanza y el golpe de la victoria
El partido definitivo fue una batalla estratégica de principio a fin, donde las defensas de ambos equipos no dieron tregua. Tucumán golpeó primero anotando una carrera tempranera para ponerse 1-0, pero las pampeanas reaccionaron rápido en los primeros pasajes y estamparon el 1-1.
El verdadero drama se mudó al séptimo y último inning regular. Allí, La Pampa logró romper la paridad y pasó al frente por 2-1. Con la obligación absoluta de empatar para no quedarse con las manos vacías, las tucumanas sacaron a relucir su jerarquía en el cierre de la entrada, logrando un agónico 2-2 que forzó el alargue.
En el octavo período (el extra inning), la defensa tucumana brilló con luz propia y maniató por completo el ataque pampeano, dejando su marcador en cero. En el cierre de esa entrada, a las "Naranjas" les alcanzaba con una sola carrera para ser campeonas. La tensión se cortaba con un cuchillo cuando la receptora (catcher) María José Salazar se paró en la caja de bateo. Con el conteo al límite —una bola y dos strikes, lo que significaba que al próximo strike quedaba fuera—, Salazar conectó un impresionante batazo al outfield que le dio el tiempo necesario a Florencia Grosso para correr con el alma y desatar un festejo descontrolado.
Las dueñas de los premios y del aplauso federal
El enorme nivel de Tucumán se vio reflejado también en las distinciones individuales del torneo:
MVP del torneo: María José Salazar, clave en la defensa como catcher y heroína absoluta con el bate para impulsar la corrida del campeonato.
Mejor pitcher: Daniela González Fanjul, quien sostuvo al equipo desde la placa de lanzamiento con una labor descollante a lo largo de todo el certamen.
El verdadero valor del oro: madres, trabajadoras y campeonas
Lo que hace verdaderamente gigante este campeonato es el contexto. El plantel está compuesto por madres, trabajadoras y estudiantes que sacrificaron sus horas de descanso para entrenar en horarios insólitos, muy tarde a la noche, para poder coincidir todas.
Como el amateurismo exige el doble, para poder costear los gastos del viaje a Ezeiza, las chicas tuvieron que organizar rifas y vender empanadas. Hoy, ese esfuerzo dio sus frutos y regresan a la provincia con el trofeo más importante del país.
El plantel campeón: las dueñas de la gloria
Estefanía Gómez Morales, Mariana Gómez Morales, Ayelén Zumaeta, Zaira Paz, Camila Gargiulo Mundo, Daniela González Fanjul, Florencia Grosso, María José Salazar, Yessica Almeida, Paula Murillo, Elda Ricci, Candela Ballesteros Kempf, Ana Sofía Bollea, Leonela Arias, Ana Carolina Rubiol Krapovickas.
Manager / Cuerpo Técnico: Adriano Zarlenga.